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Sebastián es ¡Andalú!

EL ASOMBRO

EL ASOMBRO

Estoy asombrado. Dicen que los niños tenemos una infinita capacidad de asombro, pero ¿cómo va a ser de otra forma?

Me asombro de la cantidad de palabras que hay para decir las cosas. Oigo hablar a estos dos y me sorprendo porque siempre aparecen palabras nuevas. Incluso para llamarme a mí, lo que es realmente asombroso teniendo en cuenta que nadie me llama por mi nombre. Y si nadie lo utiliza, ¿para qué poner un nombre? No me pueden llamar Gordo, porque a lo mejor, cuando crezca, ya no lo soy. Y porque eso no es un nombre de persona. Pero me siguen llamando así, Gordo. Eso de Sebastián, bueno sólo lo usan cuando quieren que haga algo Sí o Sí como por ejemplo, no estirar ni morder el pezón cuando me está dando teta. Y no muerdo, ¿cómo voy a morder si no tengo dientes?

Pero sí, esto es asombroso. Y muy divertido. Aunque algunas veces me aburra o finja que me aburra. Sobre todo cuando veo que estos dos no están cerca y sospecho que están haciendo algo muy divertido sin contar conmigo.

SOY CHICO (SEGUNDA PARTE)

SOY CHICO (SEGUNDA PARTE)

Entro en una ferretería con mi madre para comprar una taladradora, un martillo, clavos y tornillos. Y la mujer encargada de la tienda pregunta si soy chica. Eso debe ser porque a las ferreterías van siempre las mujeres, porque en el mercado, cuando acompaño a mi padre a comprar pescado o verduras siempre creen que soy chico y es porque el mercado es un sitio al que van hombres, de hecho hay más hombres que mujeres en los puestos del mercado. Así que, si quiero ser chico, no tengo que pisar nunca una ferretería ni comprar esas herramientas tan femeninas.

Mi padre me está enseñando palabras, a leer palabras. De momento estoy aprendiendo los colores, a leer los colores. En rectángulos de colores ha escrito unos dibujos que son letras y que, juntándolos todos, forman palabras. Como los egipcios, pero sin tanta complicación, porque no es lo mismo pintar un palo y un semicírculo que envuelva a ese palo y llamarla D, que pintar un aguilucho de perfil con sus alas extendidas y con un solo ojo y llamarlo AGUA, por ejemplo. Así sé que los colores que más me gustan son el MORADO, y el ROJO, que son los colores de mi vaca favorita y de Payaso. Lo que no sé es si esos colores son de chica o de chico porque lo que estoy viendo es que hay cosas que son de chica y cosas que son de chico, cosas que siempre hacen las mujeres y cosas que siempre hacen los hombres.

¿Me tendrán que vestir de ese horrible azul con el que visten todos los niños para que sepan que soy chico?

Dice mi madre que es porque soy muy guapo. ¿es que los hombres son todos feos?

SOY CHICO

SOY CHICO

Hay gente que se cruza con nosotros por la calle y le pregunta a mis padres si soy chica. Yo veo a chicas por la calle y no se parecen nada a mí. Para empezar yo no voy de rosa, todas las niñas de mi edad con las que me cruzo van vestidas de rosa pálido. Es cierto que tampoco voy de azul, todos los chicos de mi edad con los que me cruzo van vestidos de azul. Pero no soy una chica. Ni pienso como una chica.

Los hombres planchan la ropa, cocinan y les gusta ir de compras. A las mujeres esas cosas no les terminan de gustar, aunque mi madre cocina muy bien. Los hombres ponen la lavadora y saben qué programa y a qué temperatura hay que poner el agua para cada tipo de ropa. A las mujeres les gusta el orden y la limpieza pero no dominan la lavadora. Los hombres derrochan dinero en comida y las mujeres son más ahorradoras. Por lo menos estas son las conclusiones a las que he llegado después de ver a estos dos. Son conclusiones preliminares. Yo pienso hacer cosas de hombre nada más y mucho más ahora que me confunden con una chica...

EN EL VIDEOCLUB

EN EL VIDEOCLUB

Esa mujer que me coge en brazos se llama Gloria y tiene un videoclub. Me gusta mucho ir al videoclub, porque me gusta ver las tapas de las películas. Gloria es argentina, como mi madre y es muy simpática. No tengo ni idea de qué película han alquilado hoy pero yo también quiero verla, aunque sospecho que me van a dejar al margen, me van a llevar a la cuna y con tácticas extrañas van a llamar a Sueño y me empezarán a pesar los párpados.

La última toma del día lleva de todo, teta y biberón. Me lleno la panza como si fuera la última vez que voy a comer. Y duermo como un bendito. Casi ocho horas seguidas. Un récord.

LA COCACOLA

LA COCACOLA

Al ver esta foto, alguno puede pensar que recibimos dinero por hacer publicidad subliminal de una bebida refrescante. Pero no es así. Somos nosotros los que pagamos a la Coca Cola. Es mi madre la que bebe Coca Cola. Y vino de Rioja. Y agua.

A mí la Cioca Cola me gusta. Sobre todo me gusta el rojo de la lata y lo poco que pesa. Es más ligera que Payaso o que Vaca Morada. Algunas veces la leche que sale de la teta de mi madre sale un poco más fría y un poco más dulce. Dice mi madre que eso es por la Coca Cola. También tengo más pedos y eructo más. Deben ser los efectos secundarios

RISAS

RISAS

Tiene razón mi abuelo de que en las últimas fotografías no salgo riéndome. Alguien, viéndolas, puede pensar que ya no lo paso tan bien como antes. Se equivoca.

Ayer vinieron a verme mi tío Fede y Natalia. Y lo pasé en grande. Charlé, me reí, jugué, lo pasé realmente bien. Comí divinamente, hasta se me olvidó que hacía frío. Y, como siempre em pasa esos días en los que lo paso tan bien, me costó dormirme o más exactamente, luché contra esa cosa que se llama Sueño como si fuera un dragón y yo un caballero que debe matarlo para lograr a la princesa que está atrapada en lo más alto de la torre más alta de un castillo. Es una lucha desigual porque el Sueño primero me paraliza las piernas y luego hace que mis párpados pesen más de la cuenta. Yo creo que cuando tengo Sueño paso de pesar siete kilos y medio a pesar once o doce, así me siento. Y se me cierran los ojos y sigo peleando en sueños...

Así que ahí estoy, riéndome. Estos dos tipos son tan graciosos...

ESCONDIDO

ESCONDIDO

ssshhhh!!! Silencio. No digan nada. Estoy escondido.

Los reyes magos pasaron por la casa y me dejaron un montón de regalos aunque no sé como llegaron a la conclusión de que que quería una camiseta verde pistacho. Pero eso no importa. Lo que ahora importa es que estoy escondido. ¿De quién? ¿De qué? Bueno, aún no lo sé, pero en cuanto lo descubra lo cuento. Probablemente estoy escondido porque estos dos tipos se han obsesionado con que debo dormir y me meten en la cuna contra mi voluntad y me cantan canciones horribles y escuchándolos me entra sueño y no quiero tener sueño y grito y grito hasta que caigo desfallecido y me duermo. O a lo mejor me escondo del frío, que de vez en cuando se pega mucho a mí y no es una sensación agradable. O quizá esté escondido de mi sombra. O de un Inspector de Hacienda... (no ese no soy yo).

No sé, el caso es que estoy escondido. Y mientras estoy así, ellos aprovechan para ducharse o tomar café en la cocina y dejarme a mí en algún lugar de la casa. No me dejan ellos, me escondo yo.

LOS REYES MAGOS

LOS REYES MAGOS

Estoy en la cabalgata de los Reyes Magos y tengo esa cara porque mi padre me ha explicado que estos reyes son, en realidad, copias de los Reyes Magos auténticos que están terminando de cargar los camellos para recorrer el mundo y dejar regalos para todos los niños. Sobre todo para los más pequeños porque, aunque son Magos, no tienen dinero suficiente para comprar regalos para todos los niños del mundo mundial. Dice mi padre que, en realidad, sólo traen regalos a los niños hasta que empiezan a ir al colegio, pero que si se portan bien siempre les dejan algo. Dice que los Reyes Magos saben lo que los niños quieren porque se meten en los sueños de los niños y, nosotros, en sueños, les contamos qué es lo que queremos. De todas formas es bueno escribirles una carta, más que nada para que no se hagan un lío con los sueños, que los sueños son muy volátiles. Yo mismo no me acuerdo casi nunca de lo que he soñado. Dice mi padre que los sueños pesan tres o cuatro gramos y que son del tamaño de un huevo de gallina y que son de color blanco o verde o azul. Y que es muy fácil almacenarlos, se ponen en cajas y se guardan en un enorme hangar gigante que tienen los Reyes en su reino. Me ha dicho que los Reyes, como son Magos, hablan todos los idiomas del mundo y saben leer y escribir en todos los idiomas del planeta. Hasta en chino mandarín, con lo difícil que es el chino.

Me dice que el Reino de los Reyes Magos es muy grande y está escondido. Sólo lo pueden ver los niños, porque está hecho con colores que sólo nosotros podemos ver. Que, por ejemplo, estos dos que aseguran ser mis padres, no pueden verlo ya. Que cuando te vas haciendo mayor cada vez ves menos colores y, entonces, el reino de los Reyes Magos se vuelve invisible. Y que es mejor que sea así, porque lo mismo a alguien se le ocurre invadirlo para quedarse con todos los juguetes y con los sueños de todos los niños del mundo mundial.

Así que esta noche vienen los Reyes Magos de verdad, los auténticos Reyes Magos. ¡Ojalá pudiera andar y esconderme pzara verles!

INFORMADO

INFORMADO

Ahí estoy, informándome, leyendo el periódico.

Parece que tengo cara de interés, pero en realidad no estoy prestando demasiada atención a nada salvo a las chicas que salen en las fotos, sobre todo a las niñas. Con alguna intento hablar, las veo tan cercanas, tan de mi tamaño que se me olvida que sólo son fotografías. También me gustan mucho los dibujos de colores, pero el periódico sólo trae dibujos de mapas, de armas, y chistes que no entiendo y encima en blanco y negro.

Pero vamos que, gracias al periódico, sé que Vélez quedó segundo, el Málaga no remonta (ese entrenador es una catástrofe), el Madrid ha fichado a un hombre de Brasil que se llama Luxemburgo (al fin han puesto a un entrenador) y que las niñas que salen en las fotos son todas mayores que yo, deben tener tres o cuatro años, y que todas me gustan.

ESCRIBIENDO MI DIARIO

ESCRIBIENDO MI DIARIO

Para los que no se crean que soy yo el que escribo, ahí me ven, delante del ordenador de mi padre.

Tardo mucho en escribir porque no controlo muy bien dónde pongo los dedos, ya saben, la coordinación de brazos y cerebro que todavía no anda muy bien. Pero cada día hablo más, así que puedo dictarle lo que quiero que escriba. A veces, escribe lo que le da la gana, otras veces es mi madre la que le dicta pero la mayoría de las veces soy yo el que escribe.

Hoy han venido a visitarme Facundo y Agustina. Son unos amigos de mi madre y lo he pasado fantásticamente bien. Lástima que me ha entrado sueño pronto y he tenido que retirarme a mis aposentos. Santa Claus pasó por su casa y les dejó un tren preciosísimo. Es extraño esto de Santa Claus. Imagino que lo dejó en casa de estos chicos por error porque ellos no tienen hijos, así que me lo han traído a mí. A nadie le amarga un dulce...

EN LA MESA

EN LA MESA

Ese tipo vestido de naranja con esa inmensa cara de satisfacción soy yo. Estoy sentado en las piernas de mi padre y estoy en La Mesa, esa en la que ellos se sientan y comen y charlan y cosas así. Y ahí sentado he estado hojeando una revista. He estado a punto de pasar una página pero aún no está unido lo que pienso con los movimientos de los brazos, así que más bien la he arrugado. Pero no importa.

Me gusta mucho ver los dibujos y las fotos de las revistas y de los libros. Es muy divertido. Sobre todo cuando me encuentro con la fotografía de otro niño o de alguna niña. A veces se ríen en la foto y hacen que yo me ría. Otras veces juegan con cosas que me gustaría tener a mí.

Pero lo más importante del día ha sido esto: sentarme en la mesa. Me he sentido, como decirlo, Grande a pesar de que soy realmente pequeño...

EL PLACER

EL PLACER

Esa cara que tengo es la definición que, de momento, puedo dar de eso que llaman Placer. Estoy en los brazos de mi padre y me ha dado un biberón que estaba a la temperatura exacta, el más parecido hasta ahora a la leche de mi madre. Supongo que esto es uno de los placeres, el Placer de Comer. Debe haber muchos más porque si sólo hubiera éste, estaría todo el mundo gordísimo, todo el día comiendo y comiendo en busca del Placer.

Hoy he tenido un día, como decirlo, he estado muy mimosón. Vamos, que quería estar todo el tiempo en los brazos de uno de estos dos que también es un Placer. Y salvo un rato que me han tumbado en mi parque de atracciones y otro en el que hemos dado un paseo, básicamente lo he conseguido. Cierto es que me ha costado sudor y lágrimas, sobre todo lágrimas. Y gritos, muchos gritos. No resulta fácil gritar todo el tiempo, la garganta se resiente y además cansa mucho. Pero he gritado hoy más que nunca y he conseguido que me cogieran en brazos. Pero no todo el tiempo... esta noche, cuando ellos iban a cenar me he puesto a gritar para que me cogieran y me sentaran en sus piernas, yo me quedo ahí quieto, sin molestar. Y he gritado como un maníaco, como si me pasara algo. Pero esta vez no me han hecho ni caso, mi padre me ha puesto en el carrito y me ha mirado diciéndome "Puedes gritar todo el día y toda la noche si quieres, porque de ahí no te voy a sacar". Y he mirado a mi madre pidiéndole ayuda pero no me ha hecho ni caso. Y me he callado, claro. ya saben como es esto...Mano de Hierro en Guante de Terciopelo.

Mañana veremos de qué tengo ganas...

TORTUGA

TORTUGA

Ayer por la noche apareció Santa Claus por mi casa y me dejó un precioso conjunto naranja. Yo no me enteré de nada, aunque algo extraño si sucedió porque me acostaron antes de lo que es normal. Y ahí estoy, haciendo la tortuga con mi nuevo conjunto naranja.

La Tortuga consiste básicamente en que, cuando me tumban boca abajo, yo pongo el culo en pompa y levanto la cabeza y boqueo tratando de respirar. Como las tortugas. ¿No será que las personas descendemos de las tortugas y no de los monos? Si no fuera por el caparazón, lo sé porque mi padre me ha enseñado un libro en el que hay una tortuga, no hay tanta diferencia entre esos bichos y yo. O sí.

Lo único que es importante es que Santa Claus ha pasado por aquí y me ha dejado un traje naranja. Y no sólo eso: también se ha traído una nube de aire helado, aire finlandés, porque hoy hace un frío...

SANTA CLAUS

SANTA CLAUS

Santa Claus es alguien que aparece el día 24 por la noche, a la hora que se supone que estoy durmiendo, y me deja un montón de regalos. Me ha dicho mi padre que ese señor sólo les deja regalos a los nórdicos, a los protestantes y a los nuevos cristianos que viven en Norteamérica. Dice que, algunas veces, pasa por España y por Africa y por algunas regiones de China, pero que depende del año. Dice que los señores con barriga que me cruzo por la calle no son Santa Claus, del mismo modo que Christopher Reeve no es Supermán, pero que en algún lugar de Laponia vive un sujeto que asegura ser Santa Claus del mismo modo que en algún lugar de Nueva York vive alguien que es Supermán. Mi padre dice que aquí vienen los Reyes Magos, unos individuos que, montados en camellos, hacen los mismo que el tal Santa Claus, es decir, repartir regalos.

Pero hay algo de toda esta historia de Santa Claus que no termino de entender. Si es hombre, ¿por qué le llaman Santa y no Santo? Si es mujer, ¿por qué se llama Claus y no Clausa? Debe ser por eso que en esta ciudad nadie quiere mucho a este hombre gordo enfundado en una mallas rojas completamente ridículas.

¿Y la foto? No tiene nada que ver... o sí, quién sabe

7600 gramos...

7600 gramos...

Hoy, hace exactamente tres meses, ví por primera vez una luz blanca y supe lo que era el frío. Y en sólo tres meses ahí estoy, vestido de amarillo, sentado en las piernas de ese que se supone que es mi padre, pronunciando palabras que empiezan por Gr, las palabras que sé que Payaso entiende, palabras que sólo entiende payaso... y mi madre. A lo mejor finge que me entiende, pero yo no noto nada raro, me sigue la conversación y cuando le hago una pregunta me contesta.

Hoy hace tres meses que nací y parece que fue ayer. Y les aseguro una cosa, se está mejor fuera que dentro de la barriga de mi madre. Eso de que los niños sueñan con volver al útero materno es una bobería. Fuera es todo más divertido.

HABLANDO CON PAYASO

HABLANDO CON PAYASO

Ahí no se ve, pero delante de mí está Payaso, un nuevo amigo que han colgado en mi alfombra de colores. Payaso no habla, pero tiene una cara muy simpática. A veces me pongo a hablar con él, le cuento de mi vida con estos dos tipos que están seguros de que son mis padres, de lo bonita que es la cuna, de lo sorprendente que es el biberón. Pero se me olvida que Payaso aún no sabe hablar, así que cuando le hago alguna pregunta y no me contesta, me desespero y grito y me enfado con él. Porque también quiero saber cosas de Payaso. Algunas veces veo que mi padre habla como si fuera Payaso, otras veces es mi madre. Yo finjo que no me doy cuenta, vamos que sé que son ellos los que hablan porque Payaso, de tener voz, tiene otra voz que no es esa voz de pito que pone mi padre ni la voz aguda de mi madre. Es otra.

Todavía no le he puesto nombre. Payaso es un nombre bonito. Me gusta ese nombre.

A mí me siguen llamando cualquier cosa menos Sebastián.

MI PRIMER BIBERÓN

MI PRIMER BIBERÓN

Me han dado un biberón. Me lo ha dado mi padre y mientras comía no dejaba de mirarle... me ha costado comprender que no tiene tetas como mi madre porque lo que sale del biberón sabe casi igual y casi está a la misma temperatura que la leche de mi madre. Me lo han dado después de comer de la teta de mi madre, o más exactamente, entre medias. Me ha gustado, porque sale más fácil que de la teta lo que me permite disfrutar más del tacto único de los pezones de mi madre. Vamos, que las tetas de mi madre son como el lomo o el solomillo de una ternera y le biberón no es más que unos filetes ricos, pero...

Y ahí estoy. Con el biberón que más me gusta.

EN LA BAÑERA

EN LA BAÑERA

En la bañera me lo paso bomba. En la bañera todo está mojado. En la bañera nado. Y me río. Y me tiro muchos pedos que hacen muchas burbujas. Y me siento, porque en el agua no peso casi nada, es como estar en un sitio sin gravedad. Y pataleo, porque en el agua es más fácil patalear. Dice mi padre que es una suerte que no me cague en el agua... pero todo se andará.

Y ahí estoy yo, tan contento.

ENFADADÍSIMO

ENFADADÍSIMO

Hoy estoy enfadadísimo.
No sé por qué, pero lo estoy.

Me he despertado esta mañana y ya estaba enfadado. Me he enfadado con la Vaca Morada y con la Amarilla, con el sol y con la sombra, con el pañal, con la teta de mi madre, con las mantas... con todo. Todo me molesta hoy. Y si me preguntan por qué les diré que no tengo ni idea. Porque no me ha pasado nada especial. Simplemente es que es así.

MOVIMIENTOS

MOVIMIENTOS

Ya les he hablado de mi nuevo parque de atracciones. De lo que no he hablado es de la desesperación que me da el no poder enfocar la mano para coger las cosas que cuelgan. Sobre todo la Vaca Morada. Me desespero, a pesar de que le digo que se esté quieta. Pero no logro enchufar la mano bien, pienso: "Abrir mano y desplazarla suave hacia la derecha" y el brazo va con el puño cerrado y de arriba hacia a abajo. Vamos que, de momento, es imposible agarrar a la maldita Vaca Morada.

Eso que ven es mi mano. Ahora está quieta, pero es difícil verla así, porque siempre estoy moviendo los dedos. Incluso cuando como se me mueven los dedos. En ese momento no les presto atención, sólo estoy pendiente de que no se me escape la teta. Pero supongo que algún día podré poner las manos donde quiera. Seguro que es así porque si no ya me dirán cómo son capaces estos que se supone que son mis padres de cogerme en brazos. ¡Estaría todo el día en el suelo!