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Sebastián es ¡Andalú!

GOOD BYE, LENIN

GOOD BYE, LENIN

Mi abuelo Oscar fue el que nos recomendó esa película, así que hoy, he llevado a estos dos al videoclub de Gloria y la hemos alquilado. Se llama así, "Gud bai, Lenin" y la verdad es que me he quedado dormido, tanto como la protagonista. Y cuando he despertado, casi al final, es como si no hubiera pasado el tiempo. Todo seguía en su sitio, Payaso seguia colgado en el Parque de Atracciones y mis padres seguían sentados en el sofá.

Y el resto del tiempo lo he pasado jugando. Ahora juego al Escondite. Es una versión invertida de un juego que se llama Cucutrastras o algo así. En esta versión, soy yo el que me escondo detrás de una manta y son estos dos los que tienen que encontrarme. Como son muy tontos buscando y debajo de la manta hace calor, hago todo lo posible para llamar la atención, moviéndome mucho, pataleando debajo de la manta. Y ni así me ven. Sólo se dan cuenta de que estaba ahí debajo cuando logro tirar la manta al suelo.

UN DIA REDONDO

UN DIA REDONDO

Hoy ha sido un día estupendo. He madrugado, hacía un día espléndido, he desayunado muy bien, he jugado con payaso y con bolsa, he bailado en los brazos de mi madre, he comido mucho, he probado una infusión de manzanilla con miel que se estaba bebiendo mi madre, he merendado, he vuelto a jugar con estos dos, he salido a la calle... Un día redondo.

Hoy no ha hecho falta que me sujetaran en brazos todo el tiempo. Y he hablado mucho con todo el mundo. Me encanta hablar.

EN BRAZOS

EN BRAZOS

Hay días, hoy es uno de ellos, en los que sólo me gusta estar en brazos. Me da igual todo. Justo hoy, que he sabido que peso 9.000 gramos, deseo más que nunca estar en brazos. No sé por qué, pero hoy ha sido así. Y cuando me dejaban en algún sitio, en cualquier sitio, me he dejado la garganta gritando. Todo me resultaba incómodo menos los brazos de cualquiera de estos dos.

La culpa de todo la ha tenido un chico de diez meses que es tan grande como yo y con el que me he encontrado en la farmacia en la que me han pesado. La madre decía que ese chico se pasaba el día colgado de sus brazos, que gritando y gritando conseguía que le tuvieran todo el día ahí. Y me he preguntado ¿y si hago yo lo mismo?.

Y bueno, hoy ha funcionado, pero no estoy seguro de que esto pueda hacerlo todos los días. Además no todos los días apetece estar todo el día colgado a una altura imposible para mí.

Y ahí estoy, con cara de bueno, seis segundos antes de que me ponga a gritar como un loco porque me han dejado sentado en el carrito de paseo.

PERPLEJO

PERPLEJO

Esta fotografía se corresponde con un instante de perplejidad. Creo que es porque mis padres hablan y, aunque mueven los labios, confieso que no les entiendo casi nada. Menos ahora, que están hablando de votar o no votar en unas elecciones. Y estoy perplejo porque, aunque no entiendo nada de lo que dicen, me gusta escucharles, para ver si aprendo alguna palabreja, aunque no tenga ni idea de qué significa.

Ahora mismo sólo entiendo frases simples: ¿Cómo está el Rey? (el Rey soy yo, no crean que se trata de otro rey) ¿estaba buena la teta de mamá? (está estupenda), ¡vamos a la calle! (me gusta salir a la calle) ¡vamos a dormir! (no me gusta nada esta frase). Pero hago un esfuerzo por entender más cosas. Y se me queda esa cara de perplejo.

NUEVOS JUGUETES

NUEVOS JUGUETES

Eso que ven delante de mí es mi nuevo juguete. Se llama Bolsa. Y es eso, una bolsa de plástico llena de aire que, cuando hago fuerza, suena y suena. Me encanta Bolsa porque no pesa, se puede agarrar fácilmente y hace ruido cuando la agito. Tengo algunas variantes de Bolsa, mi padre dice que son sus familiares. Está MadreBolsa, que es una bolsa más grande pero con papeles dentro, está PrimaBolsa, que es naranja y un poco más pequeña, y PadreBolsa que es grande y negra.

Bolsa se lleva bien con Payaso, se han hecho amigos muy rápido. Al principio, Payaso se ha asustado un poco, porque Bolsa es bastante más grande que él, pero después de hablar con Payaso y explicarle que Bolsa es un nuevo amigo, todo ha ido bien. Así que hoy lo he pasado fenomenal con Bolsa y su extraña familia.

MI MADRINA

MI  MADRINA

Esa mujer hermosa que me sostiene entre sus brazos es Mi Madrina. Ella vive en Sevilla, pero esta noche he soñado que venía mi madrina a verme y, cuando me he despertado, estaba en el salón, charlando con mi madre. Y lo he pasaddo en grande.

Mi madrina ha jugado mucho conmigo, para eso es mi Madrina. Y me ha llevado a la playa. Y he estado tan relajado que me he cagado entre sus brazos. Parece una tontería, pero no me cago en los brazos de cualquiera, tengo que estar muy relajado y muy a gusto para hacer esas cosas.

Esta noche voy a soñar con... mañana lo cuento, porque una cosa es que sueñe, otra cosa es que vea el futuro. ¿o qué se creían?

PAPILLAS

PAPILLAS

Intentan darme papillas de frutas con cuchara. Las ponen en un plato y, con una cucharilla, tratan de meterlas en mi boca. El plato es horrible. la cucharilla es espantosa. Las papillas se comen... ¡en vaso!

Ese cacharro verde que tengo entre mis manos es mi vaso. Y me gusta comer en vaso. Veo a mis padres que beben cosas de vasos y yo, también. Mi vaso me gusta mucho. A veces, cuando les veo beber, me entra sed y cualquiera de los dos me echa agua en el vaso y bebo. El agua no me gusta mucho, pero beber en vaso sí. Y las papillas de frutas, ese horrible zumo de naranja, en vaso sabe mejor.

CHAPOTEANDO

CHAPOTEANDO

Le he perdido el miedo al agua. Ahora chapoteo. Hasta hace poco no me atrevía, digamos que no me sentía demasiad seguro en el agua, como si flotara. Pero ahora ya no. Chapoteo, me hundo debajo de las aguas, me río con las olas que hace mi padre en la bañera... Es muy divertido chapotear. En realidad es muy divertido todo. Incluso ver los esfuerzos que hacen estos dos individuos para que me duerma. Pero, ¿para qué?

Ahora, estoy casi seguro pero no puedo demostrarlo, me echan un producto en el biberón. He oído la palabra TILA y la palabra MANZANILLA que no sé qué significan pero que sin duda son drogas para dormirme. Me lo ponen en el último de la noche. ¿Saben que casi no me da tiempo a terminarmelo? ¿Que me quedo dormido un poco antes del final? ¿no es esto un poco extraño?

EN LAS ALTURAS

EN LAS ALTURAS

Ahí estoy, sentado en las alturas. Es buenísimo ser alto. Espero crecer mucho y ser muy alto porque, desde aquí arriba, todo se ve mejor.

Mi Parque de Atracciones no es tan grande desde arriba, mis padres no son tan altos desde aquí arriba. El cielo está más cerca estando aquí arriba. Y los libros que estan en las estanterías están más a mano. Pero ahora, aquí arriba, todo está más lejos. Payaso está ahí abajo y no puedo cogerle estando tan arriba. Y Vaca morada, que es más pequeña desde aquí arriba. No es tan bueno estar tan arriba. Tampoco es muy bueno estar siempre abajo.

De momento no voy a hacerme más líos. Voy a seguir aquí abajo, porque sospecho que cuando esté arriba ya no me cogerán más en brazos. Y eso si que no me gusta nada.

A TRAVÉS DEL ESPEJO

A TRAVÉS DEL ESPEJO

Me miro en un espejo redondo y es sorprendente lo que veo. Por alguna inexplicable razón pensé que era exactamente igual que mi madre, pero en pequeño. Y no. Soy una especie de mezcla, un cóctel. Algún día me tienen que explicar cómo lograron modelarme así, qué hicieron para que yo sea así. Porque me veo los cachetes y me hace gracia. Y los ojos grisáceos. Y la boca de piñón.

Al otro lado del espejo hay un mundo que es exactamente igual que éste. Dice mi padre que la imagen del espejo lleva un retraso, menos de un segundo de retraso, pero que va detrás de mí, como si mi doble, el que está detrás del espejo primero se fijara qué hago y luego repitiera el movimiento. Dice que hay una chica, que se llama Alicia, que una vez pasó al otro lado de un espejo. Dice que, cuando sea un poco más mayor me va a enseñar a atravesar el espejo y meterme en ese mundo que lleva un retraso. Que los espejos, cuando no los miran, reflejan otra cosa, pero que cuando te acercas a mirar al otro lado siempre te ves tú, pero con un retraso corto. Como los juguetes, que cuando no los miro, juegan entre sí.

No hay duda de que el mundo es algo espectacular...

LA LETRA U

LA LETRA U

Ahí estoy, hablando por los codos. Hoy es un día histórico porque es la primera vez que digo la U. Ahora sólo me falta la I (los chillidos no cuentan, aunque básicamente llevan la A). La U es una letra muy graciosa, porque me obliga a poner la boca de una forma que me produce cosquillas, así que cuando digo la U, me río. ya había visto a mi madre y a mi padre hacer la U, pero hasta hoy no me he atrevido a poner la boca así, con los labios echados hacia adelante.

Ahora puedo hacer que mi vaca morada hable (Muuuuuu!) y puedo ponerles nombres a más cosas: puedo decir MULO (uuuooo), BUHO (uuuo), CUMULO (uuuuuooo), ZULÚ (uuúú), ABUELO (aueo) o UZBEKO (ueeo). Y me lo paso tan bien haciendo la U que no puedo dejar de hablar. Ahora me paso el día hablando y riéndome de todo lo que digo. Por ejemplo:

eee uuuooo oaaao ooe ee aa aeeeeaa ee eeeeeeee (Traducción: El mulo morado come en las laderas del Everest)

¿ZUMO DE NARANJA? ...

¿ZUMO DE NARANJA? ...

Hoy, por recomendación de esa mujer que hace las funciones de pediatra y a la que estos dos hacen caso, me han intentado dar Zumo de Naranja, un líquido espantosamente ácido, frío y de un horrible color naranja. La primera sensación, cuando han acercado la cucharilla a mi boca es que se venía un dulce o algo simpático y gracioso. Pero dentro de la boca... ¡puaaajjj! ¡horrible! ¡qué cosa más mala!

Esta foto es, obviamente, antes de que me dieran a probar semejante brebaje. A mí me gusta la teta, el biberón a la temperatura adecuada y... y beber agua desde un vaso. Otro día lo cuento. Eso sí que es una experiencia agradable y no esto...

Como los pediatras no tienen que beber esa cosa....

MI TÍA ANDREA ES ADIVINA

MI TÍA ANDREA ES ADIVINA

Hay una mujer en Argentina, mi tía Andrea V. que es adivina.

Antes de que yo naciera, mucho antes, me compró ese fastuoso abrigo verdoso que llevo hoy. Cuando estos dos lo vieron dijeron, "¡Uff!¡Es para niños de un año y en Málaga no hace tanto frío!". Y ahora, hoy que este país esta recubierto por una ola de frío siberiano que ha llegado hasta aquí, me han probado el abrigo de mi tía, y me queda perfecto. Ella ya sabía, adivinaba, que yo iba a ser así de grande y que en esta ciudad haría tanto frío en invierno, un frío polar. Eso demuestra que mi tía Andrea V. es una genia adivina y que estos dos no son más que padres. Pero me siguen gustando.

A lo mejor mi tía Andrea es un hada madrina...

LA PEDIATRA DICE QUE...

LA PEDIATRA DICE QUE...

La pediatra dice que estoy muy grande para mi edad, que soy muy alto y que estoy en mi peso ideal... así que no entiendo por qué estos dos personajes me llaman Gordo

La pediatra pregunta si balbuceo algo ya... no he querido contestarla yo porque me ha faltado tiempo. No sólo balbuceo, hablo. Hablo en una variante arcaica del indostaní, eso dice mi padre, una lengua que es la madre de todas las lenguas y que es el idioma en el que hablamos todos los niños del planeta. Quiero decir, que si yo me encuentro con otro niño que ha nacido en Rusia, por ejemplo, nos entenderíamos perfectamente porque los dos hablamos en indostaní, que es la madre de todas las lenguas.

La pediatra pregunta si estos dos me sientan... y sí, me encanta estar sentado porque puedo verlo todo mejor. Todavía no tengo fuerza suficiente en los músculos de la cadera, así que tengo que estar apoyado en algo. Pero sí, me sientan desde hace mucho tiempo.

La pediatra pregunta si como bien o si me quedo con hambre.... y, depende del día. Hay tardes en las que me comería una vaca y otras en las que con un platito de pasta me vale. Pero no, no me quedo con hambre. Me gusta comer. Me gusta mucho comer. Me gusta mucho comer de la teta de mi madre.

La pediatra pregunta si duermo bien... y sí, duermo como un tronco aunque estos dos aseguran todo lo contrario. Duermo muy bien, con un sueño tranquilo. A lo mejor no duermo el número de horas que duermen los niños de mi edad, pero yo estoy descansado y contento así que, ¿qué importa si sólo duermo seis o siete horas al día?

Me he tirado un pedo en la cara de la pediatra, pero como soy un bebé no se ha atrevido a decirme nada.

JUEGOS

JUEGOS

Cuando me despierto a las cinco o seis de la mañana me gusta encontrarme con payaso y hablar con él. Me voy acostumbrando a que sea mudo y un poco inexpresivo, pero a veces se me olvida, y me enfado mucho con él. Algunas veces me vuelvo a dormir, otras veces no.

Después de desayunar, me gusta estar un rato largo en mi parque de atracciones. Sobre todo porque ahora veo mucho más que hace unos días. Así que me lo paso bestialmente bien. Me gusta tirar de las cosas que están colgadas hasta que las arraco de la barra en la que están sujetas. No es fácil, pero últimamente lo consigo. El que menos se resiste a mis tirones es, como no podía ser de otra forma, payaso, ese payaso mudo que es mi amiguete.

Cuand me canso, sólo quiero que estos dos tipos que aseguran ser mis padres jueguen conmigo. A lo que sea. Mi madre es más delicada que mi padre jugando conmigo. Mi padre es... es como si yo fuera payaso y me zarandea, me levanta, me tira, me estira. Yo me lo paso bomba con los dos.

4 MESES...

4 MESES...

Hoy cumplo cuatro meses fuera de la panza de mi madre. Ya casi no recuerdo cómo se vivía dentro, sólo me queda el recuerdo de la temperatura, del calor. El baño, por ejemplo, suele estar a esa temperatura. Pero se está mucho mejor fuera que dentro.

Dice mi padre que, en realidad, tengo doce meses y medio de vida. Que debería contar desde el primer día. Más que nada para calcular, con cierta aproximación, cuando voy a ponerme de pie. Dice mi padre que, como venimos del mono y el embarazo del mono dura 21 meses y que cuando el mono nace ya anda y tiene algunos dientes, así que, si todo eso es cierto, a mediados de octubre debería andar. Ya veremos. Aunque me gustaría, me paso en día tumbado y o sentado en el carrito y yo lo que quiero es bailar y correr y poder ir de un sitio para otro.

Hace cuatro meses que vivo fuera de la panza de mi madre y ¡me siguen confundiendo con una chica!

SAN SEBASTIAN

SAN SEBASTIAN

Ayer, 20 de enero, fue el día de mi santo, un tal San Sebastián. Mi padre me ha contado la historia del santo, un tipo simpático y muy agradable, aunque las únicas fotos que quedan de él son las de un hombre atado a un árbol y atravesado por decenas de flechas. Dicen que es por eso que es un Santo. Yo sé que no quiero ser Santo, no me gusta nada la idea de que me atraviesen con flechas el cuerpo cuando sea mayor.

Así que hoy todos los que nos llamamos Sebastián (o Donosti, como dice mi tío Kepa), nos felicitamos los unos a los otros y esperamos que todo el mundo nos felicite. Es extraño este mundo en el que te felicitan sólo porque tienes un nombre. Imagino que es por esto y no por otra cosa que estos dos no me pusieron de nombre 'Gordo', porque no hay ningún San Gordo ni San Gordopilo ni ningún santo que se corresponda con alguno de los nombres con los que me normalmente me llaman.

Y el día de mi santo, ¿qué he hecho? Lo más raro de todo... dormir

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

Ese que ven ahí con esa cara de estar enfadado soy yo. Me veo y parezco uno de esos boxeadores del peso pesado o un jugador de rugby o de fútbol americano. También parezco un portero de discoteca o un guardaespaldas. Me veo y parece que soy un bruto. Pero no es así... el hábito no hace al monje o las apariencias engañan.

Dice mi madre que, algunas veces me parezco a alguien muy famoso que se llama Yorch Foreman y que es un boxeador del peso pesado. Pero él es negro, mide dos metros y pesa ciento treinta kilos. Yo soy blanco, peso ocho kilos doscientos gramos y mido sesenta y cuatro centímetros, asi que ¿en qué me parezco? ¿en la cara de bruto?

Les puedo asegurar que me porto muy bien, que soy muy sociable y que todavía no he roto nada...

LA CURIOSIDAD

LA CURIOSIDAD

Creo que soy curioso. Me gusta saber qué es todo eso que me rodea. Me gusta saber cómo se llaman las cosas, estar pendiente de todo.

Ahí estoy, en la mesa que está en el comedor, atento a todo. Yo creo que es por eso que me gustan poco dormir. Porque cuando duermo, al estar con los ojos cerrados, no puedo ver nada y me pongo nervioso porque estoy seguro que por la noche pasan cosas. Mi padre me ha dicho que los juguetes aprovechan que llega la noche para jugar entre ellos, que payaso habla con vaca morada y ella con un león amarillo. Que en realidad no juegan, que descansan, porque el resto del día están jugando conmigo. Ahora duermo con payaso y con vaca morada. Y no sé si hablan entre ellos pero me gusta tenerlos ahí. Así estoy seguro de que no me pierdo nada, que si están ahí no pueden hacer otra cosa que estar conmigo.

EL PADRINO

EL PADRINO

Ese hombre que me sujeta en brazos es El Padrino, mi Padrino. Se llama Luciano y, por fin, ha venido a verme a esta ciudad, porque él vive normalmente en Barcelona, a más de 1.000 kilómetros de aquí.

Mi padrino, El Padrino, no es un jefe mafioso. Es todo lo contrario. Y lo he pasado en grande con él. Hemos ido a la playa, he visto el mar, he jugado con la arena...

Ustedes no lo saben, pero los niños tenemos poderes extrasensoriales. Vemos y oímos cosas que nadie más es capaz de ver. Por ejemplo, el aura. Yo veo el aura de la gente así que se cuando son gente buena y cuando son gente que está alterada o nerviosa con algo. Porque el color del aura cambia. Yo sé cuando mi padre está intranquilo o cuando mi madre está nerviosa. Y lo sé de ellos y de todo el mundo. Cuando veo a gente que tiene el mismo color de aura que mis padres, sonrío, porque sé que son buena gente. Pero si no es así, me pongo nervioso, aunque si veo que mis padres no se ponen nerviosos, me tranquilizo. Mi padrino tiene el mismo color de aura que mi madre, así que he estado de lo más tranquilo.

También veo otras cosas, cosas que todavía no me atrevo a contarles... pero las veo. Y las oigo. Mi padres no creen en nada de estas cosas, pero este es mi Diario, no el suyo...