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Sebastián es ¡Andalú!

MI TIA CECILIA

MI TIA CECILIA

Mi tía Cecilia ha venido a verme desde Argentina. Mi tía es muy guapa y muy dulce, me gusta mucho estar entre sus brazos. Tanto, que me hubiera gustado que ella también me hubiera dado teta. Ha venido acompañada de Martín, un hombre con barba que tiene un dedo con poderes hipnóticos: me ha acariciado la cara con él y me he quedado en trance. La verdad es que estos dos tienen casi el mismo color de aura que los que se supone que son mis padres y por eso me encuentro tan a gusto con ellos. Eso y que son muy cariñosos conmigo.

Hemos ido a ver más procesiones. No sé si me gustan o no porque con el tamaño que tengo lo único que veo son las piernas de todos los que van a verlas. Y tanta pierna me agobia. Así que prefiero dormirme. Y si no puedo hacerlo, chillar y chillar hasta que me saquen de allí.

LAS PROCESIONES

LAS PROCESIONES

En esta ciudad, durante la Semana Santa, hay procesiones. Mis padres son fanáticos de las Procesiones, así que no me va a quedar más remedio que ir a todas hasta que pueda decidir por mi cuenta.

Una procesión se compone de un grupo de pecadores que están arrepentidos y que van delante de otro grupo de pecadores que sostienen en volandas una imagen de un Cristo o de una Virgen que pesa casi 3.000 kilos. Los pecadores arrepentidos se llaman Penitentes, y van vestidos con trajes de colores y con un gorro que les cubre la cara con forma de cono. Los que llevan la imagen se llaman Costaleros aunque lo cargan sobre los hombros y no sobre el costado. En una procesión debe haber como 300 Penitentes, diez o veinte músicos y 200 Costaleros. He oido decir a mi padre que quiere apuntarme a una de estas procesiones, pero no sé si de Penitente (¿ya he pecado?) o de Costalero (pero, ¿ya he pecado?).

De momento prefiero seguir aquí, mirándolos de lejos. Algunos, dice mi madre, parecen miembros del Ku Klux Klan.

UN DIA CUALQUIERA

UN DIA CUALQUIERA

Un día cualquiera me despierto a las siete de la mañana. A veces a las ocho, pero no es lo más normal.

A las once tengo que tomarme un biberón. Antes, en algún momento, me he aferrado a la teta de mi madre.

Entre las once y media y la una tengo que ver la calle, salir a la calle. Es imprescindible, para mi equilibrio mental, que vea la luz del sol.

Alrededor de la una, me como un yogur. Esa foto debe ser de la una y cuarto más o menos.

A las dos y media como otro biberón. Casi cuarto de litro.

Una hora más tarde, me echo una siesta. Duermo en dos fases: la primera es muy corta, unos quince minutos. Si logran volver a dormirme, puedo estar una hora y cuarto más.

Después de la siesta es recomendable que me saquen otra vez a la calle si el tiempo no lo impide. Como esta ciudad es muy soleada y llueve muy poco, es muy difícil que el tiempo impida algo.

A las seis, me tomo una papilla de frutas: plátano, pera, algo de manzana y zumo de naranja.

A las ocho me agarro a la teta de mi madre.

A las nueve me dan un masaje con aceite de oliva virgen. Es de la variedad hojiblanca, así que me queda la piel muy suave y muy perfumada.

A las nueve y cuarto estoy dentro de la bañera

A las nueve y media empiezo la cena

A las diez me voy a dormir.

Entre medias, juego. O, como un rey de la antigüedad, pido que me distraigan los bufones y los arlequines. A veces mi madre hace de arlequín, otras veces es mi padre el que hace de bufón. O de payaso.

El caso es que lo paso en grande. Cada día hablo un poco más, veo más colores, me lo paso mejor. No entiendo todas esas tonterías que hablan del deseo del bebé por volver a la panza materna y cosas así. Yo por lo menos no tengo ningunas ganas de volver ahí adentro por muy calentito que se estuviera. Esto es mucho más divertido.

EL CHILLIDO

EL CHILLIDO

Ahora soy el propietario del chillido más agudo del mundo. Es un chillido fino, tan fino que parece de cristal. A mí me gusta mucho este nuevo grito, pero a estos dos creo que no. Dicen que prefieren oírme a gritos todo el día que escuchar mucho rato mi Chillido Agudo. Cuando juegan conmigo procuro no gritar así, pero cuando me empiezo a aburrir juego con la voz y trato de imitar a los tigres y a los leones. Y entonces, sale el Chillido Agudo y ellos vuelven a jugar conmigo.

Esa es, más o menos, la cara que se me pone con mi Chillido Agudo.

OTRA VEZ EN EL MUSEO

OTRA VEZ EN EL MUSEO

Hoy hemos vuelto a ir al mueseo de arte contemporáneo. Había unos cuadros muy bonitos. Y fotos. Y muchas cosas que debían ser caca porque mi padre ha pasado un lago rato diciendo la palabra "mierda" que significa "caca". Pero todavía no tengo muy claro que es caca y qué no, así que le creo. Debe ser que cuando creces, cuando te haces grande, puedes hacer caca con formas geométricas, incluso puede adoptar la forma de cuadros de un solo color.

El caso es que he ido en una silla de esas que se cuelgan en el pecho. Hace mucho que no montaba en la silla. Y lo he pasado en grande. Y ahí estoy, en el museo. No, no se crean que había una señora mayor desnuda detrás mío. Eso es un fragmento de una obra de arte. Aunque si el Arte es provocar, mi madre es una auténtica artista, porque esta fotografía si que es provocadora y, por lo tanto, es puro Arte.

JUGANDO

JUGANDO

Me gusta jugar, pero no me gusta mucho jugar solo demasiado rato. Para entretenerme están estos dos. Al fin y al cabo, soy el rey de esta casa.

Cuando me despierto, a primera hora de la mañana, hablo mucho. O más exactamente, ensayo palabras. Hablo con Payaso, el único que está despierto a esas horas y juego con él. Después, desayuno y, a partir de ahí, sólo quiero que estos dos se pasen el día jugando conmigo. Que me saquen a la calle. Que me bailen. Que me hagan de todo y que sea divertido. Me encanta jugar. Ahí, en esa foto, estoy jugando con Vaca Amarilla. Yo soy un león, tengo hambre y trato de comerme a la Vaca, que está tierna y jugosa.

Y ahora ensayo un nuevo gesto que quiere decir muchas cosas: me sujeto las manos una con la otra y me las acerco y alejo de la boca con movimientos secos y rápidos. Es como si estuviera bebiendo, sólo que sin vaso. Se podría pensar que lo que tengo es sed pero lo que realmente quiero decir es... ¡tengo hambre!

YOGUR

YOGUR

Hoy me he comido un yogur y me ha gustado. Vean si no esa cara que se me ha quedado.

El yogur que me he comido es de fresas silvestres, pero a mí me ha sabido a otra cosa que no puedo todavía llamar por su nombre porque no sé todas las palabras del diccionario. Pero no eran fresas y desde luego no eran silvestres. Pero me ha gustado igual. Me gusta esto de probar cosas distintas al biberón y a la teta de mi madre. Dice mi padre que es comiendo como sabes todo de un país, mucho más que leyendo libros de historia. Que la comida, la forma de hacerla y los platos de cada país te dicen todo de la gente. No lo he entendido muy bien, pero no importa si eso supone que cada día me dan a probar un plato diferente.

CERVEZA

CERVEZA

Hoy hemos estado en un bar bebiendo cerveza. Mi padre me ha dado un trago y me ha gustado. Es un poco amarga pero muy refrescante. Ahí estoy, dándole un trago a la cerveza.

En mi casa sólo se bebe agua o cocacola y, alguna vez, vino. El agua no me gusta mucho porque sólo me moja y no sabe a nada. Tampoco huele a nada, es como beber aire o algo así. Me gusta el biberón porque tiene un bonito color y sabe rico, muy dulzón. Por supuesto la teta de mi madre. Y la cerveza.

SENTADO: INTENTO DOS

SENTADO: INTENTO DOS

Hoy, a las 20:08 me he sentado solo. He chupado teta como un loco y después, como si me hubiera bebido una bebida de deportista, me he sentado solo.

No mantengo muy bien el equilibrio, la cabeza me pesa bastante, pero logro estar en esa postura unos... ¡cuatro segundos! He descubierto que soy superflexible, porque cuando se me cae la cabeza sobre los pies no me duele nada ni me molesta nada. Dice mi madre que soy contorsionista. Estoy tan contento que he tardado en dormirme una eternidad: ¡tenía que contárselo a Payaso, que siempre duerme conmigo!

EL CACHONDEO

EL CACHONDEO

Esta casa es un cachondeo. Me lo paso bomba.

¿Sabían que los bebés osclamos en nuestro cariño como si fuera un péndulo? Los días impares tengo una cosa que se llama "mamitis" y que consiste básicamente en que quiero estar con ella todo el rato, quiero que sea ella la que juegue conmigo, la que me coja en brazos. Los pares, tengo "papitis". No es que el día de Mamitis me olvide de que tengo padre, pero me hace más gracia mi madre. Hoy, por ejemplo, ha sido Papitis, pero ayer, y esta foto es de ayer, fue Mamitis.

Mi padre, a pesar de todo, me llevó de paseo y me sentó en una balanza. Dice que peso 9.800 gramos. Que estoy como un toro.

DE BAR EN BAR

DE BAR EN BAR

El mejor refugio para la lluvia es un bar. En los bares, la gente es amable, se acerca a mi mesa y me saluda y se alegra de verme tan grande. Es curioso porque no tengo conciencia de haber visto a todos estos señores y señoras hasta hoy, así que tampoco sé el porqué de tanta alegría. Debe ser el ambiente de los bares.

Hay veces que me enfado mucho y sólo es porque las mesas son demasiado altas y no puedo ver nada. Hoy ha pasado eso, por eso estoy ahí sentado, en el muslo de mi padre. Y afuera llueve y hace frío.

HABLANDO POR LOS CODOS

HABLANDO POR LOS CODOS

Hay días en los que hablo hasta por los codos. Me salen sonidos que yo sé que son palabras y que estos dos, que se supone que son mis padres y que deberían entender, no comprenden. Hoy ha sido uno de esos días.

No hemos salido a la calle, porque hoy ha hecho un día horrible: lluvia, frío y viento. Así que me he pasado el día hablando. Por la tarde ha venido a verme mi Tía Daniela con Fede, Natalia, mi tío Adrián y un tío nuevo que es muy simpático y que se llama Nano. No tengo ni idea de qué significa ese nombre pero espero que no sea un comodín, como el "Gordo" que utilizan estos dos para hablar conmigo o pedirme cosas. Y lo he pasado en grande. Y he comido una papilla con media manzana, una pera, medio plátano y zumo de naranja y estaba riquísimo. Y biberones. Y teta. Y me he tirado un montón de pedos. Y he jugado al Aviador, un juego en el que soy yo un avión.

Vamos, que he pasado un día estupendo. Y hablando hasta por los codos.

EN LA PLAYA

EN LA PLAYA

Ese que lleva la gorra azul soy yo. Esa gorra tiene una visera que se supone me protege del sol, pero la verdad es que lo único que hace es limitarme mi campo de visión.

En mi ciudad casi siempre hace sol. Hay días que hace un poco más de frío, otros que sopla un viento que viene del mar y algunos en los que no hace ni una cosa ni otra. Pero el sol siempre está ahí. A mí el sol no me acaba de gustar, me deslumbra y tengo que cerrar los ojos. Y si cierro los ojos, dejo de ver el mundo. Y si dejo de ver el mundo me enfado. Y si me enfado grito. Dice mi padre que soy como un vampiro, pero no sé por qué dice esto si aún no me han salido los dientes ni tengo colmillos.

El caso es que, de vez en cuando, vamos a la playa, un sitio extraño recubierto por arena fina. La gente en la playa se quita la ropa y se tumba encima de la arena. Cuando se van de la playa, se vuelven a vestir, no sé si envueltos en arena o no. Yo soy más práctico, así que me quedo vestido todo el tiempo.

MI COLOR FAVORITO

MI COLOR FAVORITO

El azul es mi color favorito. Hay otros colores que son bonitos pero como el Azul, ninguno.

En la cuna tengo un cacharro que da vueltas y del que cuelgan unos cuantos animales. El que más me gusta, el único que me gusta, es el Elefante Azul. No porque sea un elefante, eso me da igual, sino porque es Azul. Esto lo digo ahora, pero puede ser que con el tiempo cambie de color, me pase al Rojo o al Amarillo. O al verde. O al morado.

Y ahí estoy, tratando de atrapar la esencia de mi color favorito.

QUINTO MES

QUINTO MES

Ya tengo cinco meses fuera de la panza y empiezo a notar algunos cambios extraños. En la boca empiezo a sentir alguna molestia. La encía ya no es tan suave como antes, ahora está más áspera y sobre todo, más dura. Y de vez en cuando me da algunos tirones. Dice mi madre que me están saliendo los dientes lo que es una buena noticia (puedo empezar a masticar cosas como hacen estos dos) y una mala noticia (duele bastante esto de tener dientes). Dice mi padre que estamos en el prefacio del prólogo, que falta todavía bastante. Lo que sí que se es que ya no me gustan tanto las cosas calientes, que las prefiero un poquito más templadas o absolutamente frías.

Con cinco meses, además, grito más, tengo más volumen en la voz. Estoy ensayando todo el día distintas variantes de gritos y sé que es como si tener a un vecino que es estudiante de trompeta o de saxofón. Los principios son siempre un poco duros pero ¿quién puede asegurar que no voy a ser cantante de ópera, por ejemplo?

Y esto sí es importante: mi equipo de baloncesto, el UNICAJA DE MALAGA ¡¡¡¡ganó la Copa del Rey!!!! Lo que no sé es de que Rey estaban hablando porque no había nadie disfrazado de rey en el partido, así que debe ser ¡¡¡ la Copa del Rey Invisible!!!

SENTADO: INTENTO UNO

SENTADO: INTENTO UNO

Desde que el otro día me chupé las manos que tengo en los pies estoy deseando estar sentado. Hago muchos intentos, pero todos terminan en fracaso. No tengo fuerza suficiente para aguantar mi cuerpo recto. No sé si lo conseguiré algún día pero, como dice mi padre, "la rendición no existe".

Sentado todo tiene otra perspectiva. En el carrito ese que se compraron mis padres (a ver si se compran otro, que ese ya me viene pequeño y voy encajonado) me sientan para darme la papilla esa de frutas. Y para pasear por la calle. Y me gusta ir sentado, aunque es mucho más cansado que tumbado. Por otro lado, sentado me salen mucho mejor los pedos y eructo mejor después de comer. En fin, que todo son ventajas. Pero, hoy por hoy, es imposible para mí estar sentado sin ayuda. Y me enfado muchísimo. Y grito. Y estos dos se desesperan porque no comprenden que esté impaciente por estar sentado.

Ahora, además de las vocales (la I es otra vocal imposible para mí), puedo decir la R y la G. Más exactamente puedo decir GR... por ejemplo, grrrroooeeeaaaeee (groenlandés) o graaooooooooo (gramófono).

MERENDANDO

MERENDANDO

Ahí estoy, reconcentrado comiendo una papilla hecha con zumo de naranja, plátano y kiwi. y me la estoy comiendo como comen ellos, con cuchara. la verdad es que es con el mango de la cuchara. Los bebés, a esta edad, apenas somos capaces de distinguir sabores, lo único que podemos determinar con seguridad es la textura y el olor. Y aún así, bastante limitado. A mí esta cosa que me dan no me gusta mucho, o más exactamente, no tengo ni idea de si me gusta o no. Lo que realmente me gusta es comer de la cuchara. ¿Que es un zumo de frutas? ¡Perfecto! ¿que es otra cosa? ¡también perfecto! Lo único importante es que no huela mal y que la textura no sea demasiado dura.

La verdad es que merendando mepongo nervioso, esto de comer con cuchara no es como el biberón o la teta, que chupas y sale comida. Aquí hay que esperar que mi madre meta la cucharilla en el vaso, coja un poco de la papilla de frutas y me la acerque a la boca. Me entra impaciencia. Pero me voy acostumbrando. Yo les veo comer y no parece que se pongan nerviosos comiendo, así que esto debe ser lo normal.

TARDE DE PEDOS

TARDE DE PEDOS

Aunque no lo parezca al ver esa foto, esta tarde ha sido de perros. se me han atascado un montón de pedos y lo he pasado fatal. Tanto, que de tanto gritar, me he quedado casi afónico.

Lo he intentado todo. Una infusión que sabe a hierbas secas, me han dado masajes en el estómago, me han cogido en brazos, me han sentado, me han empujado las piernas hacia la barriga. Todo lo imaginable... y lo inimaginable también. Al final de la tarde las cosas han ido mejorando. Pero ya era demasiado tarde para empezar a jugar. Así que me han dado un masaje, un baño y un biberón riquísimo más algo de teta y ¡a dormir!.

BOCA ABAJO

BOCA ABAJO

Boca abajo estoy y no saben como pesa la cabeza. Tengo el cuello dolorido por tratar de mantenerme en esa postura. De momento no hago nada más, quiero decir que no gateo ni serpenteo ni nada de eso. Soy aún muy pequeño para hacer esas cosas. Lo único que hago es levantar la cabeza y el culo. Dicen estos dos sujetos que aseguran ser familia mía, que así me parezco a una tortuga.

Vamos que soy como un zoológico: si me chupo el pie soy como un Mono, si me ponen boca abajo parezco una Tortuga, el dueño del bar que está al lado de la casa me llama Tigre, cuando me bañan dicen que soy un Calamar, como he nacido en Málaga soy un Boquerón, cuando me pongo nervioso con la teta me llaman Animal... vamos, que cualquier cosa menos Niño. Todo esto es porque soy aún pequeño y no sé hablar muy bien, pero se van a enterar éstos dos...

LAS MANOS DE LOS PIES

LAS MANOS DE LOS PIES

Hoy he hecho un descubrimiento esencial: tengo manos en los pies. Dice mi padre que es normal, porque al fin y al cabo, el hombre es un mono y los monos tienen cuatro manos, pero que los hombres, que son más listos, han decidido llamarles PIES para que se sepa claro que los hombres y los monos no somos lo mismo. A mí todo eso me da igual, lo único que se es que puedo chupármelos como si fueran manos. No he probado todavía a sostener cosas, pero lo intentaré.

Dicen que, algún día, andaré sobre esas manos a las que llaman Pies. Yo les veo, y he visto sus pies, pero me he dado cuenta de que no se parecen nada a unas manos. En cambio los míos, los míos si que son bonitos, tan bonitos como mis manos.