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Sebastián es ¡Andalú!

ESTO NO ES LO QUE PARECE

ESTO NO ES LO QUE PARECE

Esta foto no es lo que parece. No soy yo sujetándome el pito.

Lo que estoy sujetando es un dedo de mi padre. Dicen, o eso me parece entender, que las manos que tengo se parecen más a las de mi madre. Y yo me pregunto, ¿por qué tengo que parecerme a alguien? Está bien eso de parecerse a alguien pero... ¿Todo tiene que ser parecido? ¿No hay nada de mí que sea único, irrepetible? No estoy harto de estas comparaciones, pero mirándome en las fotos, veo que soy bastante más atractivo que mi padre y algo más sexy que mi madre. Además, tengo los ojos azules con un fondo gris. ¿Cuál de los dos tiene los ojos así? Yo se lo voy a decir: Ninguno de los dos. Imagino que este asunto de las comparaciones se pasará, que no es más que una moda. Esto es lo que pasa con las cosas nuevas, siempre hay que compararlas con algo para que cobren sentido. Y no, esto no es así, porque yo no soy ninguna cosa. Soy pequeño, no se hablar, apenas puedo ver y comprender qué veo, apenas entiendo nada de lo que escucho y todo lo que quieran, pero no soy ninguna "cosa".

Pero a lo que vamos. Es soprendente lo pequeñas que son mis manos aunque, en conjunto, todo el mundo dice que soy muy grande. Los malagueños le llaman a eso "nacer criado". De ese momento, del momento exacto de ver la luz artificial por primera vez, apenas tengo recuerdos. Sólo que hay demasiada luz y hace demasiado frío. Y que me miden y que me lavan y que me ponen en los brazos de la que luego es mi madre y más tarde en los del que luego ha resultado ser mi padre. Y luego una voz que reconozco, una voz de mujer diciéndome "Mi amor, mi amor, mi amor" muchas veces, la voz de mi madre. Y mi primer grito. Y algo que no es más que tela encima de mi piel. Y luz, una luz cegadora y muy blanca, tan blanca que no puedo ver nada.

Llevo ya casi un mes fuera del vientre de mi madre y, si quieren que les diga la verdad, se está mejor fuera. Es más divertido.

ALCOHOLICO

ALCOHOLICO

Ese soy yo después de emborracharme de leche. Esa es la cara que se me queda, y ahora que puedo verme, reconozco a un borracho. Y es que soy un Bebedor.

Cada tres horas, ese monstruo desconocido se apodera de mis tripas y quiere comérmelas. De verdad, no puedo explicarles cómo es. Es como tener una serpiente dentro de las tripas, que las hace arder. Y me entra la sed. Y bebo para olvidar que tengo la serpiente. Y me paso casi una hora bebiendo, aferrado a la teta de mi madre, primero la derecha, luego la izquierda, luego otra vez la derecha. Y mientras estoy ahí, sujeto con mi boca sin dientes a ese pezón ovalado, me siento realmente feliz.

De momento es lo único que puedo identificar con claridad: el pezón de mi madre y su olor. Porque es lo único que sé oler. No distingo más perfumes que el de mi madre. Y no es que sea un niño de esos que llaman "enmadrados", es que es así. Es natural. Además, ¿para qué tengo que fijarme en el olor de los demás si ninguno de ellos me va a dar de comer? Hay que ser pragmático, y a estas alturas de mi vida, cuando aún no he cumplido un mes, tengo que centrar mis esfuerzos en lo que es esencial. Y lo esencial para mí es comer y dormir. Y chillar, pero eso es cuando no puedo hacer ninguna de las dos cosas anteriores o cuando quiero tirarme un pedo y no sé cómo. O cuando quiero cagar. Y además, tampoco tengo todo tan desarrollado como para poder fijarme en el olor de las personas, o en distinguir otra cosa que no sea el pezón. Oír, lo que es oír, oigo. Pero si mi padre supiera que sólo entiendo algunas vocales, no creo que estuviera tanto tiempo contándome cosas interesantes que sé que no voy a recordar. Si mi madre supiera que sólo entiendo las aes y las ies y las oes, pero que no sé que hacer con las "Us" y con las "es", pues probablemente no me diría tantas cosas con la "e". Pero ellos no lo saben.

Pero se me va la cabeza. Centrémonos. Me veo y, desde luego, veo un borracho.

Me encanta estar borracho, emborracharme de las tetas de mi madre, beber hasta que me saca de su pezón, ya abatido, como los grandes borrachos caen sobre las mesas de madera de los bares sórdidos que están junto a las estaciones o los puertos. Y quedarme así, deformado, ciego de leche, aplastado contra el pecho de mi madre, vomitando al menor movimiento, incapacitado para articular ni una vocal (y mucho menos una consonante).

Me gusta ser un Bebedor Compulsivo.

MIS TIOS POSTIZOS

MIS TIOS POSTIZOS

Estos dos chicos que están a mi lado son mis Tíos. No lo son, no en el sentido ese que todo el mundo usa para definir lo que es un tío. Pero para mí, lo son. Ella, la chica de los ojazos enormes y el pelo largo se llama Natalia. Él, el chico con la gorra con visera, se llama Fede. Viven en Torremolinos, un pueblo que está muy cerca de aquí. No se me ve muy bien, pero ahí estoy, chillando como un loco, retorciéndome de dolor porque se me atasca un pedo. En esos momentos, me pongo rojo como un pimiento, pataleo, cierro las manos como si tuviera un tesoro o una joya. A mis tíos no les importa en absoluto que grite, porque son lo suficientemente pequeños para saber que no me pasa nada. hasta no hace mucho, ellos también se retorcían de dolor con los pedos y con los eructos. Por eso aparecen riéndose en la foto.

Cada día que pasa veo más y escucho más. Sigo sin entender nada, pero ahora ya puedo relacionar la imagen de un señor con gafas con una voz, la imagen de una mujer morena que tiene unas tetas preciosas cargadas de comida con la de una voz dulce. De esta forma, desde hoy puedo saber dónde están mi padre o mi madre con un error de más/menos diez metros. Puedo saber si están en la cocina o en el cuarto de baño o en el dormitorio. O eso creo. De mis tíos, de estos tíos que salen en la foto, aún no tengo un registro de su voz. Pero espero tenerlo pronto.

MI ABUELO ARGENTINO

MI ABUELO ARGENTINO

Esta fotografía es un Hito Histórico.

Ese señor que me sujeta en un solo brazo es mi abuelo Oscár, sí con acento, porque es así como lo dice él. Hoy ha sido el primer día que se ha atrevido a cogerme en brazos. Y no me he portado muy mal, he gritado un poco pero no por su culpa, aunque no me sujetaba en una posición muy cómoda. He gritado porque se me ha atascado un pedo y se me ha hecho un nudo en el estómago y hasta que no he podido vomitar y me han zarandeado un poco para que el pedo saliera, no he podido relajarme. Ahí está sentado y es porque ya está cansado.

Mi abuelo Oscár es de la Argentina, igual que mi madre, oriundos de la ciudad de Buenos Aires. Mi padre es de la España, nacido en la ciudad de Madrid. Y yo soy Andalú. Boquerón, porque es así a como se llama a los que han nacido en Málaga. Mi abuelo se pasa casi todo el día hablando de fútbol. Sabe mucho de fútbol. Él me ha hecho socio de un equipo de allí, el Vélez Sarsfield, y me ha prometido que cuando vaya a la Argentina, me va a llevar a la cancha que debe ser un campo de fútbol, aunque no estoy seguro. Aún tengo algunos problemas para entender las palabras. Por ejemplo, mi abuelo no me ha hablado de fútbol, para escucharle están mi padre y mi madre. A mí sólo me decía "Bueeeeeno, bueeeeeno" o "¿Se armó la bronca, Sebastián?". Pero ha estado bien estar en los brazos de mi abuelo, a pesar de que estaba en una posición algo incómoda, a pesar de esa camiseta naranja sin mangas y a pesar de que esté un poco sordo. Pero a mí, lo que es ahora, tampoco me importa mucho: no tengo mucho que decirle, salvo alguna vocal o algún grito agudo.

Y hoy hemos salido a la calle por la noche y caía agua desde lo alto, agua fría. Y la calle estaba resbaladiza. Y casi no había nadie en la calle. A eso le llaman Tarde de Lluvia. No me ha gustado nada eso de la Tarde de Lluvia. Prefiero los Hace Un Día Espléndido.

EL BAÑO

EL BAÑO

Esa es la cara que se me pone en el baño.

Antes, esos señores que aseguran ser mi padre y mi madre, me bañaban en el lavabo. Pero, por lo visto, soy muy grande y no entro bien. Así que decidieron utilizar la bañera que, para mí, tiene el tamaño de una piscina olímpica. O casi. A mí todavía me da un poco de miedo el agua, para que nos vamos a engañar. Pero supongo que se me pasará como supongo que se le pasa a todo el mundo. Lo mejor del baño es que puedo tirarme pedos y hacer burbujas. Es extraño, pero cuando me tiro un pedo, a pesar de que huelen fatal, mis padres se alegran. Me animan. Me jalean. me gritan, "¡Vamos todavía, Gordo!" y cosas así.

Lo peor del baño es salir. Sobre todo porque fuera del agua siempre hace frío. Y porque la toalla no es tan suave como parece. Está llena de protuberancias raras y me pican, pero como no se hablar no puedo decirles, "Tirad la toalla y envolvedme en seda", así que hago lo único que se hacer bien: Chillar y Patalear. Pero, claro, ellos no entienden nada. Yo tampoco les entiendo a ellos, pero parece que nos vamos arreglando. De todas formas, sospecho que esto del baño no es más que un experimento cientifico, como si yo fuera un perro y mi padre fuera Pavlov, porque después del baño SÉ que toca comer, engancharme a la teta de mi madre, lo único que soy capaz de distinguir con precisión. Así que si no me dan la teta de mi madre rápido, siento un agujero en el estómago, un vacío que me envuelve las tripas y chillo y pataleo. Pero ellos aún no comprenden que no es por la toalla ni por el frío ni porque quiero seda.

Es lo malo de hablar un único idioma.

ESTE SOY YO

ESTE SOY YO

Este soy yo...

CON TÍA DANIELA EN SU GUARDERÍA

CON TÍA DANIELA EN SU GUARDERÍA

Mi tía Daniela tiene una guardería en Torremolinos, un caserón precioso lleno de habitaciones de colores y de muñecos y de mesas pequeñitas. Ahí es donde quieren mandarme estos dos que aseguran ser mis padres más adelante. Y ahí estoy yo, tumbado en el suelo, sobre una manta y jugando con un montón de cacharros graciosísimos. Mi tío Fede ha estado jugando mucho rato conmigo y lo hemos pasado estupendamente. Yo por lo menos lo he pasado en grande.

¡Cómo se nota el peso de la edad! Ahora me canso más que antes, en el tren de vuelta estaba reventado. Y eso que casi no he hecho nada. Si yo estoy así... ¡cómo estarán ellos que tienen cien años más que yo! El caso es que yo veo que están bastante bien... no sé. Aún no me lo puedo explicar. Yo trato de aguantar y resistir, pero les juro que es casi imposible.

De momento.

MASAJES

MASAJES

Ese que ven ahí con cara de relax soy yo y las manos que están masajeándome son las de mi padre.

Estos dos tienen un libro que se llama Shantala y que son masajes para niños pequeños y me los dan. Uno antes del baño, otro después. Si mi padre me da el de antes, entonces mi madre me da el de después. Se echan un aceite muy resbaladizo y me lo extienden por todo el cuerpo. La primera vez que me lo dieron no me gustó mucho tanto toqueteo, tanto estirarme la piel, tanta refriega. Pero con el tiempo le he ido cogiendo el gusto. Es buenísimo para tirarse pedos. Y ahora me quedo así, con esa cara de tonto que asusta.

Me gusta más el masaje de antes que el de después. Pero no le hago ascos a ninguno de los dos, a no ser que haga mucho frío y entonces ni masajes ni nada de nada, grito y grito sin parar, me retuerzo y lo que haga falta para que no me tengan ahí, desnudo con el frío.

CHARLATÁN

CHARLATÁN

Soy un charlatán. Me encanta hablar, aunque me desespero porque, de momento, sólo me salen gritos guturales y frases cortas. Me resulta gracioso esto de hablar y escucharme lanzando estos sonidos 'Ggaaa' , 'eeEEGGggaaaaa', así que después de soltar una parrafada, me río. Pero me desespero, porque me gustaría hablar como estos dos, decir más cosas, porque ellos me preguntan y me cuentan cosas y yo me atoro, me quedo atascado en el Ggaaa o en el eeEEGGggaaaa.

Hoy, por ejemplo, les he contado un sueño estupendo que he tenido por la tarde, pero cuando ya les había contado la mitad, me he atorado y me he puesto a hacer pucheros. Estos dos, en ñlugar de comportarse como padres preocupados y esas cosas que deberían hacer los padres, se han empezado a reír a carcajadas. En fin.

Algún día, creceré y entonces ¡veremos quién se ríe de quién!

(Esa foto la ha hecho mi padre, el Genio de la Fotografía Desenfocada... pero ¿qué tipo de padres me han tocado?)

BAJO LA LLUVIA

BAJO LA LLUVIA

Debajo de ese cacharro de plástico estoy yo, cubierto con mantas y envuelto en un traje amarillo muy bonito.

Odio la lluvia. Y eso que debajo de este artefacto ha sido muy divertido. Si los días que no llovía y me han puesto el cacharro ese no veía nada o lo veía todo muy borroso, imaginen hoy con todo recubierto de agua. Menos que nada. Pero era divertido ir debajo, calentito, escuchando el sonido de las gotas de lluvia estrellándose contra el plástico, ¡ploc, ploc, ploc!. Y caltro, con tanto ploc, al final me he echado una cabezadita.

Pero odio los días de lluvia. Tanto es así que no me apetece ni jugar. Sólo quiero dormir y que pase este día cuanto antes. Así que me paso el día durmiendo, me despierto un rato, lo justo para comer y cambiarme de pañal y seguir durmiendo. De verdad que no puedo comprender como le puede gustar a alguien un día como el de hoy... a mi tío Kepa le encantan.

ARTE

ARTE

Hoy hemos estado en un Museo de Arte Contemporáneo. ¡Qué cosa rara es esto del Arte!

Yo creo que voy a ser Artista. Es un trabajo sencillo. Se coge un papel y se emborrona con tinta de colores, se pintan unas rayas de otros colores y se cuelga en una pared. En la exposición que hemos visto hoy lo he aprendido todo porque había una película de un señor que llevaba un traje rojo y que hacía exactamente esto que les estoy contando. Y ese señor era el autor de todos los cuadros que colgaban en las paredes. No este que tengo detrás de mí y que, ya ven, no me ha gustado nada. En realidad casi ninguno me ha gustado, pero supongo que es porque todavía no sé qué es eso del Arte.

Mi madre dice que soy Artista, porque cuando como pongo unas caras y hago unos gestos con la mano que son muy parecidos a los de un tal Alpachino. No sé que tiene que ver hacer cosas con las manos yu la cara con pintar colores en un papel, pero debe haber una relación que todavía no comprendo. Ya me enteraré... supongo.

MI PRIMERA DUCHA

MI PRIMERA DUCHA

Hoy me he dado mi primera ducha. Ha sido como estar bajo la lluvia, una lluvia de agua caliente.

No me he duchado solo. Mi padre se ha duchado conmigo. Al principio se me ha hecho un poco extraño y, qué quieren que les diga, he tenido un poco de miedo. Pero, poco a poco, se me ha ido pasando y al final, lo he pasado estupendamente bien. Si he pasado nervios que cuando he salido y me han secado y me han vestido no me ha dado un ataque de hambre y sí un ataque de sueño. Me he quedado agotado. Pero me ha gustado. A ver si convenzo a mi padre para que se de otra ducha conmigo, o a mi madre, o a los dos. Pero a lo mejor si se meten los dos en la ducha me dejan por ahí y no me hacen ni caso... No, mejor de uno en uno.

Esa cara que tengo en esa foto es la mía después de que mi padre me paseara por debajo de esa lluvia caliente. No se ve muy bien, pero mi madre dice que estaba graciosísimo con la cara recubierta con gotas tan grandes como mis ojos.

MI TIA DANIELA EXISTE

MI TIA DANIELA EXISTE

Esa mujer que me sostiene en brazos es mi tía Daniela, la dueña de la guardería en la que estuve el otro día. Ha venido también mi tía Nati, que me ha tenido en brazos toda la tarde, o casi toda, porque entre medias he comido y ahí mi madre manda. Y mi tío Fede, que también me ha tenido en brazos, pero me gusta más Nati. Y qué le vamos a hacer...

Por lo demás el día ha sido fantástico. Ya hablo más, nNGgeeeee es mi última gran palabra. Y he cambiado mi forma de decir que tengo hambre. Antes gritaba como un loco y daba patadas con la pierna derecha. Ahora ya no grito tanto y empiezo a comerme los puños, así, tal y como suena, me los meto en la boca y menos mal que no tengo dientes porque si no ya no me quedaría ni un solo dedo. ¿Y la pierna? Ahí sigo, dando patadas con ella.

BENNY GOODMAN

BENNY GOODMAN

Benny Goodman es un señor que ya está muerto y que, por lo visto, toca la trompeta o el clarinete, objetos que no tengo ni idea de cómo son ni para que sirven pero que parecen convertir a ese tal Beni Gudman en un genio. A mis padres les gusta mucho la música que hace este tipo y, en esta foto, estoy bailando. Más exactamente, baila mi padre y yo hago todo lo posible por no caerme desde ese hombro hasta el suelo. No sé si me gusta más bailar o estar encima del hombro de mi padre o de mi madre.

A veces, bailar. Otras veces, estar en el hombro. Otras veces ninguna de las dos cosas.

Lo que sí que me gusta es hablar. Hablo por los codos, hablo hasta en sueños. Aunque eso no me lo creo. Seguro que es una cosa que me dicen estos dos para que me avergüence y me calle. Pero ¿cómo me voy a avergonzar si no tengo ni idea de qué es eso?

PEDIATRAS MACHISTAS

PEDIATRAS MACHISTAS

Las pediatras son machistas. Creen que que cuidar de un bebé como yo es cosa de mujeres. Se nota, porque ninguna de las pediatras habla con mi padre, como si fuera invisible. Todo lo que dicen de mí se lo cuentan sólo a mi madre, sólo a ella le dicen que tiene qué hacer si me pasa esto o si me pasa lo otro. Dice mi padre que deberían echarlas a todas, a esas mujeres machistas.

Ese cacharro plateado con el que salgo en el pecho me lo ha puesto la pediatra para medirme el ritmo cardíaco. Y está helado. Así que se me ha acelerado el corazón. Y luego me ha pesado y me ha medido. Para medirme me tumba en una barra de acero recta que está recién sacada de una nevera. Y yo, desnudo. Hoy he intentado tirarme un pedo en su cara, pero todos mis esfuerzos han sido inútiles. Nada de nada.

Peso Siete mil ciento treinta gramos. Estoy adelgazando. O no engordo tanto como antes. O yo qué sé.

CONTRA EL FRÍO... CONTRA TODO

CONTRA EL FRÍO... CONTRA TODO

Los días que hace frío reconozco que me pongo insoportable. Grito, me como los puños, me destapo, me quejo por todo. Y es que el frío es un invento malísimo y feísimo.

Con este frío, no me sacan tanto a la calle. Me ponen ropa y más ropa y más ropa. Hasta el baño, ese momento impagable del día, se convierte en algo atroz porque cuando salgo del agua calentita está el frío, ahí, esperándome para congelarme. Con el frío el día transcurre más despacio aunque el sol desaparece antes. Odio el frío. Me dice mi padre que si viviéramos en Finlandia lo pasaríamos peor, porque en invierno apenas sale el sol y siempre hace frío. No sé, pero eso no me consuela. Allá los finlandeses con su frío, yo vivo en Málaga, un oasis de calor y sol y debería hacer siempre buen tiempo. ¿O no? Para esto, si llego a saber esto, les obligo a nacer en otra ciudad o en otro país. En el Gabón, por ejemplo. O en el Congo. Sitios en los que siempre hace calor y hay sol, mucho sol.

Y ahí estoy, abrigadísimo y protestón.

MI TIO KEPA

MI TIO KEPA

Ese hombre que me lleva hoy en brazos es mi tío Kepa. Es de Bilbao. A mí me llama Donosti, que es como se dice Sebastián en Euskera.

Vive aquí, en Málaga y lo que más echa de menos es lo que más odio yo, el frío. También le gusta la lluvia y una cosa que se llama Nieve. Hoy ha hecho un día estupendo y hemos ido por ahí y por allá, me han comprado unos conjuntos espectaculares, he comido, han comido, he bebido, han bebido, me he tirado unos pedos y supongo que ellos también. Lo hemos pasado en grande. Kepa tiene un teléfono móvil que graba video y me ha hecho este Video del Gordo. ¿No es fascinante?

AQUÍ EL QUE MANDA SOY YO....

AQUÍ EL QUE MANDA SOY YO....

Ahí me ven, como un Jeque o como un Emperador Romano.

Ahora les contaré un secreto. El primer día de mi vida, cuando todavía no había abierto los ojos, cuando aún no me había habituado al frío y a la luz cegadora, oí una voz, la voz de mi padre, una voz que ya había oído antes cuando aún estaba en la panza de mi madre. Esa voz habló, supongo que el mismo tono de voz que escuchó Moisés. Y dijo: "Aquí mando yo. Que no se te olvide". Y ahí me ven, como un Emperador. Ahora comen en mi mano. Soy yo el que decido cuando hay que comer, cuando hay que pasear, cuando tienen que jugar conmigo, cuando quiero dormir. O eso me creo yo. Tampoco se trata de ser un tirano, hay que tener mano de hierro en guante de terciopelo, porque si no estos dos se me rebelan y dejan de atenderme como a un jeque. Así que, de vez en cuando, les hago una sonrisa, les río una gracia... cosas así. Cuando hay gente siempre me porto muy bien, sonrío, agradezco que me cojan de los cachetes, que me toquen la cabeza con los riesgos que eso supone para una posibilidad futura de que me pueda quedar calvo... En fin, como si fuera un santo. Y parece que son ellos los que mandan.

¡Si es que son unos ingenuos, ya se lo digo yo!

PASEANDO EN LA MOCHILA

PASEANDO EN LA MOCHILA

Ese que ven ahí colgando soy yo. Hoy ha sido el primer día que me han llevado así, de cara. Y me ha encantado. Lo he pasado bomba.

Antes mi padre me llevaba con la cara hacia él, de tal forma que mi única visión era el negro de las camisas y de las camisetas que tiene. Noche eterna. Me aburría mucho y me dormía. Pero hoy ha sido completamente diferente. Me he visto en el espejo que está en la pared del ascensor de mi casa. Estoy gordo, un gordo estilizado, pero gordo. Y luego hemos paseado por la ciudad y, como siempre, hemos terminado en el mercado. Pero hoy he visto todo. He visto los pulpos, los lomos morados del atún, los salmonetes y los boquerones. He visto el jamón de Trévelez y el jamón Yotk y el Queso de Ronda. he visto las alcachofas y los pimientos colorados. Y a un montón de personas que me saludaban por la calle, como si me conocieran de toda la vida.

No quiero ir más en el carrito. Prefiero ir a esta altura. Pero si sigo creciendo y engordando mi padre tampoco va a poder cargar conmigo así que... ¿qué hacer? ¿empezar una dieta? ¿comer menos de cada teta? ¿y cómo puedo resistirme a eso? ¡qué terrible dilema!

EL GRAN GINÉS

EL GRAN GINÉS

El Gran Ginés es ese hombre que me coge en brazos y que es mi peluquero. Dicen que los hombres somos muy tontos para esto del pelo, que si estamos preocupados por la calvicie, que si el champú tiene que ser así o asá y, lo más importante, que nos cuesta mucho cambiar de peluquero. Ese de ahí es Mi Peluquero, el Gran Ginés.

Antes de que me afeitaran la cabeza (el Gran Ginés lo ha hecho estupendamente), me han vacunado. Dos señoras muy majas, con batas blancas, me han puesto una inyección en cada muslo para no pillar no sé cuántas enfermedades de nombres terribles. No me han dolido nada. Y luego me he divertido mucho... como siempre.

De todas formas, hay algo que no acabo de comprender. Empiezo una película con el pelo largo con tres bellezas, me empiezo a hacer famoso y ¿qué pasa? Empiezan los pisotones, los zancadillazos, todas esas cosas del mundo de las estrellas. Y si no, ¿para qué me han cortado el pelo al cero si noes para machacar mi imagen púbica? ¿o será imagen pública?