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Sebastián es ¡Andalú!

DE PASEO

DE PASEO

Ese señor que sale conmigo en la foto sujetándome en brazos es el camarero de un bar al que he llevado a mis padres hoy. El otro día, fueron ellos los que me llevaron hasta allí, pero hoy he sido yo. A este hombre le caigo muy bien, aunque creo que es sólo porque él ha tenido sólo niñas y no ha tenido ni un chico.Nosotros siempre nos sentamos en la terraza, frente al puerto, y gracias a este hombre he conocido a sus amigos, a otros camareros y, lo que es más importante, he visto el bar por dentro. Y la cocina. Luego todas las amigas de este hombre se han acercado a saludar a mi madre y le han dicho lo mismo, "¡que tenga salú pa criahlo...!".

Después, les he dicho a mis padres que me llevaran de un lado a otro. Pero me pasa lo mismo que le pasa a mucha gente en un tren o en un autobús: me voy quedando dormido, y sólo me despierto cuando el carrito se para. No siempre, porque ha habido un momento en el que me he puesto a soñar con elefantes azules y vacas verdes y, aunque el carrito se ha parado, no he movido ni un músculo. Podría decir que me ha encantado pasear junto al puerto, que el mar estaba hoy más azul que ningún día, que hacía viento del noroeste o que nos hemos cruzado con un montón de gordos como yo... pero les mentiría. No recuerdo haber dormido así de bien desde... ¡desde ayer por la noche, a eso de las tres o cuatro de la mañana!. Ni siquiera he tenido hambre, ni pedos. Ha sido una mañana fantástica.

Luego hemos vuelto a la casa y se ha puesto a llover. Pero ya no me enfado tanto... ¿o si?

OBJETOS IMPOSIBLES: Mi carnet de Vélez Sarsfield

OBJETOS IMPOSIBLES: Mi carnet de Vélez Sarsfield

Soy el socio número 6120. ¿No es fantástico?

TITERES

TITERES

Estos son los títeres que, de vez en cuando, utiliza mi padre para distraerme. Los pone delante de un almohadón blanco o rojo, depende de la obra que se represente, y los mueve e imita voces. Él se cree que yo no sé que están enganchados a sus dedos, cree que me engaña. Y lo hace, pero sólo porque yo quiero que me engañe.

Les ha puesto nombres muy raros. Sólo recuerdo el nombre del búho, "Uh-Uh". Se llama así porque es el único que no dice nada y que, cuando lo hace, sólo sabe decir "Uh-Uh". Se parece a mí, que sólo sé decir "Ah-Ah". Todos los demás, le hablan, le dicen cosas que no entiendo, y el búho responde "¿Uh-Uh? o ¡Uh-Uh!", depende del momento. También me gusta mucho ese que parece un brujo, el que es rojo y lleva un sombrero negro. Mi padre le ha llamado Merlín, y yo le llamo "U-ho". Pero como no se lo puedo explicar a mi padre, él insiste en llamarle Merlín. Y hay más. Está Makbez, Jamlet, Falstaf, Sailok, Otelo. El dragón se llama Dragkuin. Y hablan y hablan entre ellos y conmigo, pero me hago un lío. No se sí Jamlet es el que tiene un lío con Dragonkuin y aparece Makbez que es hermana o tía de Ofelia y que son todos amigos de "Uh-Uh", o si es al revés. No importa, yo me lo paso bien y eso es lo que cuenta.

Trato de agarrarlos, pero aún no tengo muy desarrollado esto de los brazos y las manos, así que parezco un molino que abre y cierra sus puños. Con lo único que sé agarrar es con la boca. Alguna vez, mi padre me metió a Dragkuin en la boca. Sabe a rayos. Es seco y horrible. Ahora quiero probar a los demás. Pero sobre todo a "Uh-Uh". Aunque sólo sea para decirle "Ah-Ah"

GESTOS

GESTOS

Eso que ven ahí es mi boca. Está haciendo un gesto nuevo, un gesto que es algo así como "¿Se puede saber por qué tengo que dejar de comer ahora?"

A estas alturas, a punto de cumplir mi primer mes en el espacio exterior, he encontrado un sistema de comunicación que, para mí, es espectacular: mi cuerpo. Desgraciadamente, todo lo que digo, todo lo que expreso cuando muevo las manos o arqueo las cejas es malinterpretado. Por ejemplo, doy muchas patadas al aire. Más con la pierna izquierda que con la derecha. Ellos dicen "¿Será zurdo?". Yo digo: "¡Cómo aprieta el pañal!". Otras veces muevo mucho los brazos y abro la boca, algo que podría ser una sonrisa. Ellos dicen, "Parece contento el Gordo". Yo digo, "¿no vamos a volver a la playa nunca más?". Y así, constantemente.

Y luego me pasa algo sorprendente. Algo que sé que no les pasa a ellos. Cuando me quedo mirándoles y ellos no se mueven durante 30 segundos, su imagen se queda clavada en mi cerebro durante 5 minutos o más. Así que, por ejemplo, cuando me abandonan en un cacharro verde que para mí es césped aunque es sólo un sofá, no me pongo nervioso porque siguen estando delante de mí. Esto sólo pasa si ellos no se mueven durante esos 30 segundos, si están absortos mirando la televisión o leyendo un libro o durmiendo. A partir de ahí, poco a poco, se van difuminando, lentamente, y muevo los brazos y trato de hablar y decir "¡No me dejéis aquí, también quiero ir a ese sitio que vais!", trato de atrapar la imagen que aún está en mi cerebro, llamar su atención. Al final, lo único que queda de ellos es la sonrisa. Supongo que es por eso que creo que mis padres se parecen al Gato de Cheshire, ese gato que se va diluyendo en el aire hasta que de él sólo queda una sonrisa. Y hasta cierto punto es así, porque estos dos, mi madre (la propietaria de la teta más bonita del mundo) y mi padre (ese señor con gafas que asegura ser mi padre) siempre sonríen. Al menos siempre que están conmigo.

MI BIBERÓN

MI BIBERÓN

¿No les parece espectacular?